5 MITOS SOBRE EL EXITO Y EL PODER


La tentación del bendito éxito puede ser muy fuerte y atractiva para la gran mayoría de nosotros. La realidad es que la tendencia es ver al éxito como una victoria personal, a verlo como algo que debemos lograr para que todos sepan que estamos ganando más dinero, que estamos bien, que estamos mejor que otros y que hemos alcanzado un cierto nivel de poder que nos pone por encima de otros.


¡Y no! La realidad no puede estar más alejada de ese pensamiento pues el verdadero éxito sucede al final del camino cuando ya no nos queda otra esperanza más que el deseo de trascender. De ser recordado y querido por el legado que estamos dejando en este mundo. El éxito sucede justo antes de ese último suspiro cuando al repasar cada una de las metas que cumplimos a lo largo del camino, nos damos cuenta de forma honesta si cumplimos nuestra misión en esta vida , cuando nos decimos sin pelos en la lengua y en el interior de nuestra mente ¡Lo cumplí! ¡Fui exitoso!


Pregonar el éxito anticipadamente solo genera envidia y eso es lo último que queremos en nuestra vida. El éxito viene de adentro hacia afuera y no tiene que ver nada con las personas que nos rodean, eso es algo muy personal pues el éxito de unos no tiene que ver con el éxito de otros.


El verdadero éxito se genera cuando aprendemos a ser auténticos y entendemos quiénes somos, cuando aprendemos a ser humanos, cuando desarrollamos la capacidad de aprovechar nuestras cualidades individuales y hacemos las cosas por amor y gusto, pues solo así es como llegan las verdaderas recompensas de la vida.


El verdadero éxito se consigue no con el dinero, el verdadero éxito se consigue en diferentes aspectos de nuestra vida tanto personales como profesionales, y créanme que están muy alejados del tema monetario y de la riqueza material.


Alcanzar el éxito es el fin y comienza en el principio del camino mientras vamos cumpliendo cada una de nuestras metas.


Por ejemplo, cuando creamos una empresa y alcanzamos una cuota de ventas logramos la meta, pero esa meta no es permanente, es temporal y una vez que pasa o se alcanza, esa sensación de logro desaparece y nos lleva a buscar una nueva meta. El éxito no está allí, es tan solo una meta cumplida.


Las metas te hacen sentir bien solo en el momento, temporalmente, pues lo que realmente te hace feliz es el camino que te lleva a cumplir las metas. La felicidad está en el resto, la felicidad esta en esa experiencia de recorrer el camino y llegar allí.

¿Qué tan importante es conseguir el éxito profesional vs. el éxito personal?


Todo dependerá de tu entendimiento sobre lo que es el éxito, pues las metas sobre todo las de carácter profesional pueden tener un costo para quienes las persiguen.


Por ejemplo, en la industria donde yo he trabajado casi toda mi vida que es la del entretenimiento y los medios masivos de comunicación, en más de una ocasión he visto a compañeras y compañeros sacrificar cosas importantes que les hubieran hecho más felices que su carrera como por ejemplo tener un hijo, o haber realizado un viaje irrepetible con la familia, o haber estado presentes en un evento importante que es irrepetible.


Yo mismo he sacrificado por metas profesionales, momentos personales en algún momento para conseguir el éxito en mi carrera, y creanme que en ocasiones me arrepiento de haberlo hecho pues hay metas personales que considero hoy en día más trascedentes que crecer en el trabajo.


Cuantos eventos me toco a mi conducir a cambio de perderme momentos únicos con la familia, la boda de mi primo que tanto quiero, navidades y anno nuevos con la familia, cumpleaños, celebraciones y eventos irrepetibles. ¿Hoy hubiera hecho las cosas de forma distinta? Definitivamente si.

Pero como el hubiera no existe y sólo el ahora es el que vale, mi presente es completamente diferente, por que así lo he decidido.


Hay que aprender a elegir los sacrificios y la razón por la cual nos sacrificamos. Cuando se trabaja duro el dinero llega sin lugar a duda, pero la verdadera satisfacción en la vida no está en esa recompensa económica. Esa recompensa definitivamente ayuda pero no es la que te hace feliz. La verdadera felicidad se encuentra en el camino que nos lleva al final, en las experiencias que nos llevan al éxito.


A continuación te voy a compartir 5 mitos relacionados con el poder y el éxito. Algunos que son muy conocidos y otros probablemente te van a soprender:


PRIMER MITO

El dinero te hace feliz


Este es el mito más básico de todos. La realidad es que a pesar de lo que la gente rica pueda decir, y de lo que insisten los empresarios más destacados en entrevistas y videos motivacionales, la verdadera riqueza, las experiencias más ricas y gratificantes de la vida no tienen nada que ver con la parte económica.

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Puedes estar en desacuerdo conmigo, pero te invito a pregúntarle a cualquier padre, como es mi caso, sobre la responsabilidad y amor que implica criar hijos buenos y responsables, o a qué le preguntes a cualquier persona que haya mantenido una relación saludable durante décadas ¿Qué fue lo más importante para mantener su relación solida?

¿Qué me dicen de la satisfacción que puede sentir la persona que dedican su vida, su tiempo y la mayor parte de su dinero para ayudar a lo demás?


Al final construir relaciones, tener una actitud caritativa, mostrar empatía y enfocarse en los demás, son las cosas que nos hacen felices a la larga y como mejor ejemplo tengo a mi esposa quien constantemente dedica su tiempo a ver como puede ayudar a los demás. Ella ha sido una maestra que me ha enseñado que cuando das con amor y desinterés, la recompensa siempre llega por donde menos lo imaginas.


SEGUNDO MITO

Te sentirás mejor contigo mismo cuando alcances el éxito y otros no.


En algún momento de mi vida yo llegué a ​​pensar que mi éxito personal era la búsqueda más importante de la vida. La forma común de pensar sobre el éxito es creyendo que cuando puedas demostrar a los demás tu poder y éxito serás entonces más importante y respetado; creemos que mostrando a los demás nuestros logros y metas seremos más felices y nada puede ser más equivocado que eso. Hoy entiendo que el éxito personal no es tan satisfactorio como ver a todos en un equipo alcanzar el éxito y permitir el éxito de los demás.


De hecho, hoy me encuentro en una posición privilegiada donde el éxito personal no es tan gratificante como el éxito en grupo. Hoy tengo socios y personas que se benefician con las oportunidades que nuestra empresa genera y eso es compartir los logros y las metas. Al final el enfocarte en ti mismo solo significa que probablemente estás ignorando a los demás.